21 días con Santiago21 días con Santiago

Tres semanas ya con Santiago en casa.

Semanas de aprendizaje, adaptación y relación con un galgo que nos ha demostrado día a día sus ganas de vivir feliz con nosotros. Hemos tenido mucho trabajo pues Santiago tenía sus miedos, normales para un animal que no conocía el entorno en el que lo hemos hecho vivir. Temía los ruidos de la calle, de la ciudad, coches, motos, sirenas, bicicletas etc., y también algunos del campo, como de algunos pájaros e incluso del ruido del agua del río. Sobre todo, le asustaban los ciclistas que nos encontrábamos en los caminos del Parque Fluvial. Miedo que solucionamos distrayéndolo y recompensándole con premios al paso de las bicicletas, en poco tiempo lo asimiló como positivo y dejó de tener este miedo. Ahora simplemente deja espacio para ellas y no pasa de ser algo normal. El resto de los sonidos a base de pasear por la zona han llegado a ser costumbre y los ha perdido por completo. Su actitud tanto en ciudad como en los caminos del campo es de tranquilidad y observación, ya que está atento a todo lo que ocurre a su alrededor, pero sin alarmarse. Otro trabajo que ha habido que hacer es adaptarlo a los horarios de salidas a la calle, como la costumbre de hacer sus necesidades durante las salidas. Este trabajo ha sido más complicado pues no traía ninguna regulación en este particular. A base de paciencia y comprensión se fue adaptando y tras los primeros días se solucionó. Se que a muchos les parece un problema este particular, pero para poder llevar bien todos estos problemas, que no lo son, solo hay que concienciarse y comprender los orígenes, las costumbres y el estado del que llegan a casa. Si tienes consciencia de esto comprendes porque los miedos, porque hacen las necesidades allí donde les viene bien, y si, en ocasiones cuando los dejas solos puedan coger cualquier cosa y mordisquearla o simplemente cambiarla de sitio. Actitudes que son corregibles con un poco de paciencia y mucha, mucha comprensión. Todos querríamos un animal educado y adaptado en casa y no tener que dedicar tanto tiempo a su educación, pero hemos de ser conscientes que eso no es así, el proceso es inevitable y de alguna forma este tiempo ayuda a que la relación contigo sea más fuerte pues el tiempo que le dedicas, ten por seguro que no se lo ha dedicado nadie nunca y eso hace que los lazos con el sean más fuertes. Pues te demuestran su agradecimiento cada día, de alguna manera u otra. Creo que el respeto a los horarios, las rutinas y la repetición día a día de cada momento en el que el colabora, se hacen más sencillos a base de eso del día a día: ponerles las comida y el agua, prepararlo para salir y colocarle el abrigo, el arnés, las correas, el momento de salir a la calle, entrar en el parquin, subirse y bajarse al coche, esperar que lo sujetes o lo sueltes del maletero, esperar la orden de subir o bajar. Son pequeñas cosas que al principio te cuestan más trabajo por su falta de costumbre, pero que al paso de los días ellos colaboran contigo pues conocen la rutina. Santiago es muy inteligente y aprende pronto y mucha de esa labor de aprendizaje la a adquirido al observar el comportamiento de Dobby, que le ha servido de guía, aunque algunos no confiaban en que Dobby sirviera para guía de nadie, me ha demostrado que es un gran compañero y hermano de Santiago. Este ha sido otro punto a favor mío, ya que el trabajo de mi querido Dobby me ha facilitado mucho el trabajo de adaptación y educación de su hermanito Santiago. La convivencia es inmejorable, ya que comparten todo, cama, sillón, comida y todo el espacio de casa sin ningún problema. Se aceptan, respetan y quieren, comparten juegos y en el Pipi Can corren y juegan juntos con los demás perros, tanto que ya son una manada.

Esta parte del día es la más reconfortante para mí, el tiempo del Pipí Can, es un tiempo de ejercicio, juego, interacción con los demás y de tranquilidad para mí, pues están seguros sueltos.

Poco a poco Santiago va caminando junto a mí con sus dos correas, le cuesta hacerse a la distancia y se pega a mí, pero poco a poco va cogiendo el paso y sabe cómo caminar sin tropezar conmigo. Aún falta para que esto lo haga con normalidad, pero con el tiempo irá aprendiendo a como caminar a mi lado sin problemas, sin pararse de repente, sin cruzarse, etc… Lo que sí que no hace es tirar de la correa, cosa que es uno de los problemas más habituales.

En resumen, hay que darle más tiempo, 21 días son pocos para consolidar una relación perfecta, pero por la experiencia vivida estos días, sé que Santiago se adaptará muy bien y confío en que en muy poco tiempo todas esas pequeñas cosas que faltan por pulir estarán solucionadas. A base de cariño, mucho cariño y paciencia este ángel disfrutará de la mejor vida que yo le pueda dar y superaremos todas las incógnitas que nos surjan. Como su enfermedad que está muy bien controlada y nos dio una alegría enorme saber y comprobar que tiene muy estabilizada la Leishmaniasis, al igual que Dobby, solo necesitan una pastilla diaria de Alopurinol y sus controles semestrales. No se los días que restan para la adopción definitiva, pero Santiago ya forma partes de nuestras vidas y lo veo tan feliz como nosotros. A veces, y viendo a otros galgos que viven en condiciones abyectas en este mundo, me motiva a dedicarme más íntegramente a él y alejarlo de la cruel vida que podría haber tenido.


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