Primer mes de Jara en casaPrimer mes de Jara en casa

El 24 de agosto de este año, llegó Jara a Barcelona. La recogí en Bellvitge sobre las 21 h. después de más de 11h de viaje desde Granada. Parecía tan frágil, tan pequeñita, tan asustada, tan débil que, abrió más si cabe mi pobre corazón. Subimos al coche si ningún problema para ella. Sus ojos me transmitían desconfianza, incertidumbre, pero tenían un brillo de esperanza. Esa esperanza que uno espera tras ir y venir de un lugar al que no te acabaste de acostumbrar a otro que es todo un misterio lleno de incerteza. Su cuerpo temblaba de temor y de incertidumbre. A saber, que pensaría la pobre en esos momentos. Mi alegría contrastaba con sus temores, con sus miedos y con el tremendo cambio que, de nuevo iba a padecer. Por mucho que uno hubiera querido, pasarían muchos días antes de conseguir que se deslucieran sus recuerdos tristes, dolorosos, negativos y se convenciera de que estaba en un mejor lugar, mejor compañía y en un hogar que, a priori sería su hogar y familia definitiva. Tantas dudas como las suyas, sumaba yo: ¿se adaptará a nosotros?, ¿hallará la felicidad?, ¿se acostumbrará a nuestras costumbres, su nuevo hogar, sus hermanitos, la dieta?…

Dudas, preocupación, incertidumbre…, pero cariño, esperanza y trabajo por parte de todos sería la respuesta a todas estas preguntas. Y tiempo, ese es el quid de la cuestión, darle todo el cariño del mundo, una vida estable, una dieta adecuada, un hogar apacible, rutina, paciencia y tiempo, todo el que necesite, cariño constante y confianza. Ser permisivo con sus malas costumbres, sus miedos y sus educación inadecuada por tanta incertidumbre, nerviosismo, miedos y desconfianza motivada por un pasado inestable. Tiempo, cuidados, constancia y cariño, eso es lo que había que darle y poco a poco, paso a paso resurgiría de ese corazoncito tan dañado, la felicidad, la confianza y la fe en una vida mejor. Fueron duros los primeros días, las primeras semanas, su inapetencia, solo comía lo que le daba con la mano, no admitía el pienso, solo latitas y carne picada. Por fin acabaron sus vacaciones los veterinarios del centro donde llevo a mis pequeños. La primera visita fue muy esperanzadora. Su peso era el ideal, la dieta que yo pretendía darle (la misma que a Dobby y Santiago), era la idónea para ella, la analítica que nos habían mandado de Rescate Animal Granada, a los cuales agradezco todas sus gestiones en el tema de adopción, era normal y su problema de piel no era debido ni a enfermedad, infestación ni otra causa que el estrés sufrido por Jara, debido a su inestabilidad y persistente nerviosismo, muy común por cierto en los perros de la raza Podenco andaluz. Nada que con tiempo, higiene y estabilidad emocional no se pueda solucionar a medio plazo. Salimos muy contentos de la visita y procedimos a continuar nuestra labor de adaptación tan común en animales rescatados y con tres años de edad y con el cuadro que presentaba la pequeña Jara.

Ha sido un mes de mucho trabajo, pero casi todo ya está superado, su adaptación al hogar, a la familia y a los horarios ha sido muy positiva. Su integración y relación con los miembros de la manada del pipi can al que acudimos diariamente ha sido increíble. Recupera poco a poco su pelo con normalidad. Se ha adaptado a la dieta sin problemas y su tremenda simpatía y ternura a aumentado más si cabe con el paso de los días, te busca para que la acaricies, siempre está a tu lado, no te pierde de vista ni un momento, acude a la llamada cuando escucha su nombre y es obediente y le encanta jugar contigo. Es más de lo que esperaba en un solo mes con ella. Le falta reforzar su confianza y perder algún miedo que aún le queda por ahí, pero estoy seguro de que a base de constancia y demostrarle que es querida y respetada, confirmará su lugar y estará fuera de todo temor entre nosotros. Toda una alegría y satisfacción haber contribuido en la búsqueda de su plenitud y calidad de vida de mi querida princesa, mi «Jarita» que es una perla que el destino ha puesto en mi camino.

Celebro este mes con todo mi cariño hacia ella y con toda la esperanza de luchar por darle el bienestar y la mejor y feliz vida que pueda mientras estemos juntos y el tiempo nos permita.

Gracias a Rescate Animal Granada por haberme permitido adoptar aun ángel maravilloso que es esta dulce y delicada Jara.

Con su hermano Santiago, siempre a su lado
Los tres hermanitos en su sofá

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